La evolución de la pintura de Velázquez
Velázquez nació en Sevilla, en 1599, y ahí empezó a desarrollar su arte. En su primera etapa, el pintor se centro en obras tenebristas, bajo la influencia de Caravaggio. En las obras de esta etapa, como La vieja friendo huevos, se notan los contornos duros, no tan realistas como veremos en el futuro. Esto se debe a su uso del claroscuro.
Más adelante, Velázquez viajó a Madrid y entró en la corte de Felipe IV. Durante esta etapa, el pintor dejo de lado el tenebrismo, ya que se convirtió en pintor de cámara. Por esto, durante esta época destacan sus retratos de los miembros de la monarquía. Conoce a grandes artistas como Rubens, que lo anima a viajar a Italia. Gracias a esto, se formó y aprendió de los artistas de Roma, Nápoles y Venecia. A partir de aquí, Velázquez busca el desnudo, el color y la perspectiva aérea. Sus cuadros dejan de ser claroscuros para tener colores cálidos y predominancia clara de la luz.
A su vuelta a Madrid, el rey le encarga una gran cantidad de cuadros para incluir en sus nuevos palacios. En esta etapa, realiza obras tan complejas y famosas como La rendición de Breda, además de muchos más retratos de la familia real.
En sus últimos años de vida, volvió a Italia, como pintor reconocido. Sigue dando prioridad a los temas mitológicos, y pinta cuadros como La Venus del espejo. Hasta su muerte, su pintura es fluida. Se centra sobre todo en la luz, y juega con ella en sus cuadros. Sus obras más conocidas de esta etapa son Las Hilanderas, y por supuesto, su obra cumbre, Las meninas.
Velázquez nació en Sevilla, en 1599, y ahí empezó a desarrollar su arte. En su primera etapa, el pintor se centro en obras tenebristas, bajo la influencia de Caravaggio. En las obras de esta etapa, como La vieja friendo huevos, se notan los contornos duros, no tan realistas como veremos en el futuro. Esto se debe a su uso del claroscuro.
Más adelante, Velázquez viajó a Madrid y entró en la corte de Felipe IV. Durante esta etapa, el pintor dejo de lado el tenebrismo, ya que se convirtió en pintor de cámara. Por esto, durante esta época destacan sus retratos de los miembros de la monarquía. Conoce a grandes artistas como Rubens, que lo anima a viajar a Italia. Gracias a esto, se formó y aprendió de los artistas de Roma, Nápoles y Venecia. A partir de aquí, Velázquez busca el desnudo, el color y la perspectiva aérea. Sus cuadros dejan de ser claroscuros para tener colores cálidos y predominancia clara de la luz.
A su vuelta a Madrid, el rey le encarga una gran cantidad de cuadros para incluir en sus nuevos palacios. En esta etapa, realiza obras tan complejas y famosas como La rendición de Breda, además de muchos más retratos de la familia real.
En sus últimos años de vida, volvió a Italia, como pintor reconocido. Sigue dando prioridad a los temas mitológicos, y pinta cuadros como La Venus del espejo. Hasta su muerte, su pintura es fluida. Se centra sobre todo en la luz, y juega con ella en sus cuadros. Sus obras más conocidas de esta etapa son Las Hilanderas, y por supuesto, su obra cumbre, Las meninas.

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